Empiema pleural: causas, síntomas y etapas de la enfermedad, métodos de tratamiento.

En medicina, se entiende que este término significa inflamación de la membrana serosa de los pulmones, que se acompaña de una acumulación de exudado purulento en el espacio en forma de hendidura que separa los órganos respiratorios de la superficie interna del cofre. Descubra cuáles pueden ser las consecuencias del tratamiento prematuro de esta afección.

Causas de la patología

El empiema pleural (piotórax, pleuresía purulenta) surgió con la participación de neumococos, diplococos, estreptococos. Debido al uso activo de antibióticos, la situación ha cambiado un poco. Hoy, en el 75% de los pacientes con empiema, un estudio bacteriológico revela estafilococos, debido a la alta virulencia de estos microorganismos y su resistencia a la mayoría de los fármacos bactericidas. En el 20-30% de los casos, al sembrar exudado purulento, se encuentran Proteus, Escherichia coli y Pseudomonas aeruginosa.

El empiema agudo de la pleura, por regla general, tiene un carácter secundario y se desarrolla con la propagación del proceso purulento desde el pulmón, el pericardio, el mediastino, la pared torácica. Además, el piotórax ocurre en el contexto de infecciones pulmonares agudas y crónicas: neumonía, tuberculosis. En algunos casos, la inflamación purulenta de la pleura se desarrolla como una complicación de pleuresía exudativa, mediastinitis, pericarditis, gangrena y absceso respiratorio.

El empiema metastásico es causado por la propagación de la infección por la ruta linfógena o hematógena de lesiones distantes, por ejemplo, con angina, sepsis, apendicitis aguda. La lesión purulenta postraumática de la pleura se asocia con la ruptura del esófago, lesiones de la parte superior del cuerpo. El empiema postoperatorio se desarrolla después de la extracción de las operaciones pulmonares, cardioquirúrgicas y de otro tipo en los órganos de la cavidad torácica.

Etapas del empiema

La inflamación purulenta de la pleura se desarrolla en etapas. La duración y la gravedad de cada etapa dependen del mecanismo del empiema, el estado inicial de la cavidad afectada, el estado inmunitario del paciente y la presencia de patologías concomitantes (diabetes mellitus, tuberculosis). Se distinguen tres etapas consecutivas del desarrollo del piotórax patogenéticamente:

  1. Serosa: caracterizada por la transición del proceso purulento del mesotelio a la capa pleural etmoidal-colágena de la pleura con el desarrollo posterior de dilatación (expansión) de los vasos y la formación de edema. Luego, la membrana serosa es infiltrada por células inmunocompetentes, lo que conduce al depósito de una proteína no globular en su superficie.
  2. Fibrinoso purulento: en esta etapa del desarrollo de un proceso purulento, se produce una reproducción activa de una flora específica. Como resultado, el exudado se vuelve turbio. En la superficie de la pleura, aparecen primero adherencias sueltas y luego densas. La fusión forma sedimentación intrapleural que contiene acumulaciones de exudado purulento espeso.
  3. Etapa de organización fibrosa (organización): en esta etapa, la inflamación purulenta de la pleura se caracteriza por la formación de amarres pleurales densos (adherencias), que limitan el pulmón comprimido. Con el tiempo, el tejido afectado sufre fibrosis, seguido del desarrollo de cirrosis pleurogénica.

Síntomas

No siempre es posible detectar la inflamación de la pleura en las primeras etapas. El empiema pulmonar a menudo está enmascarado por los síntomas de la patología subyacente (neumonía, absceso pulmonar). La inflamación purulenta de la pleura se acompaña de dolores constantes o doloridos en el lado afectado, que se agravan al toser, inhalar y cambiar la posición del cuerpo. A veces se producen sensaciones negativas en la parte superior del abdomen.

Solo un examen instrumental exhaustivo ayudará a establecer la causa del síndrome de dolor. Los métodos físicos (palpación de la pared torácica, auscultación de los pulmones, corazón, percusión) son indicativos. El análisis bacteriológico y microscópico del exudado purulento permite determinar el microorganismo bacteriano dominante en el medio ambiente. Entre los métodos especiales para diagnosticar empiema, el lugar principal está ocupado por los métodos de imágenes de radiación:

  • Ecografía
  • radiografía
  • fluoroscopia polposicional;
  • Fistulografía pleural.

Empiema pleural crónico

La enfermedad se desarrolla 2-3 meses o más después de la manifestación de los primeros síntomas. Las principales manifestaciones clínicas de la cronización del empiema: una disminución de la temperatura a subfebril, una mejora en el bienestar general, una disminución en la secreción de exudado purulento. La estabilización de la condición del paciente es imaginaria, a medida que el proceso continúa. Hipotermia, el SARS inevitablemente conduce a una exacerbación de la inflamación purulenta de la pleura. Los próximos 12 meses, la condición de los pacientes con empiema se caracteriza por:

  • tos aumentada, dolor en el pecho;
  • disminución del apetito;
  • separación de una gran cantidad de exudado patológico;
  • perder peso
  • dificultad para respirar aumentada, palpitaciones.

Después de un año o más desde el inicio del empiema, se observa deformidad torácica severa. Casi siempre se encuentra una fístula pleurocutánea. A veces, el empiema crónico puede ser asintomático debido a la sedimentación densa del exudado. Una lesión purulenta prolongada de la pleura se acompaña de agotamiento del paciente, anemia, degeneración amiloide secundaria de los riñones y otros órganos internos. Entre otros síntomas del empiema pulmonar crónico, los expertos llaman:

  • piel seca
  • hinchazón de las piernas;
  • hinchazón de la cara;
  • restricción aguda de los movimientos respiratorios;
  • engrosamiento de las falanges ungueales como "baquetas";
  • atrofia y estrechamiento de los espacios intercostales;
  • placas de uñas en forma de "gafas de reloj".

Agudo

La enfermedad se manifiesta a partir de un complejo de síntomas, que incluye aumento de la sudoración, temperatura alta o agitada (caracterizada por grandes fluctuaciones diarias), aumento de la dificultad para respirar, cianosis de los labios. El empiema agudo de la pleura se acompaña de una intoxicación grave: debilidad, falta de apetito, apatía. El paciente tiene dolor intenso en el lado afectado, que puede irradiarse a la región epigástrica, la escápula.

Una forma cerrada de inflamación pleural se acompaña de tos seca. En presencia de comunicación broncopleural, se separa el exudado purulento. En el contexto de la pérdida de proteínas, electrolitos, el paciente desarrolla trastornos vémicos y metabólicos. La cara, la mitad afectada del tórax está moderadamente hinchada. Debido a hipo y disproteinemia, se producen cambios distróficos en muchos órganos internos. En el empiema pleural agudo, el riesgo de trombosis pulmonar aumenta significativamente, lo que a menudo conduce a la muerte.

Principios de tratamiento

La elección de tácticas para el tratamiento de pacientes con piotórax se basa en el análisis de los datos obtenidos durante los exámenes físicos, de laboratorio, de rayos X, así como en los resultados del cultivo bacteriológico del exudado. La terapia del empiema pleural debe ser integral e incluir:

  • conservador
  • quirúrgico
  • técnicas de desintoxicación;
  • nutrición enteral completa y, si es necesario, enteral-parenteral.

La tarea principal de la intervención quirúrgica es el drenaje adecuado temprano de la cavidad del empiema con la evacuación del exudado purulento y el desbridamiento. Los pacientes en estado grave son hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos. La terapia conservadora se lleva a cabo simultáneamente o inmediatamente después del drenaje de la cavidad purulenta. Los principios básicos para tratar el empiema pleural son los siguientes:

  • drenaje oportuno y saneamiento del foco purulento;
  • aspiración activa de vacío;
  • corrección de la homeostasis, deficiencia nutricional e inmunológica;
  • el nombramiento de una terapia antibiótica racional para las lesiones purulentas de la pleura, teniendo en cuenta la sensibilidad de la microflora presente en el exudado a ciertos medicamentos;
  • saneamiento fibrobroncoscópico programado de un absceso pulmonar, que causó el desarrollo de empiema;
  • terapia local proteolítica y fibrinolítica, seguida de aspiración fraccionada de exudado patológico, tejido necrótico;
  • cirugía oportuna para la enfermedad primaria, que causó inflamación purulenta de la pleura;
  • intervención video toracoscópica temprana (PTS);
  • terapia compleja racional del empiema pleural con la resolución del proceso purulento y el logro de la reexpansión pulmonar.

Previsión

El curso favorable de la enfermedad consiste en un aumento gradual, y luego el predominio de los procesos de regeneración con la formación de granulaciones y una membrana piógena. Evacuación completa del exudado patológico, el uso local de antisépticos en tales casos conduce a la rehabilitación de la cavidad del empiema y la recuperación. En otras situaciones, un efecto histolítico prolongado de las masas purulentas provoca la destrucción de los bordes pleurales elásticos, contribuye a la salida de la infección más allá de la cavidad pleural, que está plagada de las siguientes complicaciones:

  • flemón extenso de tejidos blandos;
  • osteomielitis de las costillas causada por la penetración de masas purulentas fuera de la pleura;
  • destrucción del parénquima, bronquiolos;
  • bronquiectasias;
  • pericarditis
  • la formación de fístulas broncopleurales, de órganos y bronquios;
  • sepsis
  • enfermedad cardíaca pulmonar

Hace unos 10 años, la mortalidad en el empiema estafilocócico era aproximadamente del 25%, mientras que en las lesiones purulentas inflamatorias de la pleura causadas por la flora gramnegativa, cada segundo paciente fallecía. Hoy, la mortalidad por retraso en el tratamiento alcanza el 10-15%. Los pacientes sobrevivientes experimentan cambios fibróticos marcados en la pared torácica, atrofia de los músculos intercostales con deformación del tórax, columna vertebral. Dichos pacientes posteriormente quedan profundamente discapacitados y a menudo mueren a causa de una infección respiratoria secundaria.

Atencion La información presentada en el artículo es solo orientativa. Los materiales del artículo no requieren un tratamiento independiente. Solo un médico calificado puede hacer un diagnóstico y dar recomendaciones para el tratamiento en función de las características individuales de un paciente en particular.